lunes, 14 de marzo de 2011

Juicio al Ritalin

                                              JUICIO AL FAMOSO RITALIN
                                                            www.pediatraldia.cl

10% de la población escolar consume medicamentos sicoestimulantes.

"Doctor quiero que le recete ritalín a mi hijo... no, no tiene problemas en el colegio, pero siento que esta en desventaja frente a otros niños que lo toman". Ciertamente para muchos resulta un planteamiento insólito, pero es una realidad alarmante y cada vez mas escuchada por los especialistas en nuestro país. Así lo sostiene un destacado psiquiatra , para quien situaciones como esta dejan al descubierto la injustificada medicación de estos fármacos y la excesiva competencia de un sistema educacional que termina por dejar fuera a un grupo.

No pueden mantener concentración por mas de 15 minutos.
La popularización del Metilfenidato, más conocido como Ritalín, le ha construido una imagen de panacea que está lejos de ser real, dice el especialista. Y no es que se trate de un mal producto, por el contrario: existe consenso en que es un excelente medicamento mientras sea un complemento de la terapia y se indique única y exclusivamente en niños que cumplen los requisitos y diagnóstico de un trastorno por déficit de atención. Un problema biológico que se presenta en algunos niños desde su nacimiento, por razones hereditarias.
Este se manifiesta de dos formas. La mayoría presenta un conducta extremadamente inquieta e impulsiva, recibiendo el calificativo de "niño hiperkinetico". Otros, en cambio, tienen un comportamiento pasivo. Sin embargo, coinciden en que ninguno puede mantener la concentración durante más de 10 15 minutos. A diferencia de ellos, un escolar común de siete años puede hacerlo por 21 minutos", tiempo que va aumentando en tres minutos por año de edad.


Los menores con este déficit tienen una cantidad insuficiente de neurotransmisores -dopamina y noradrenalina-. Debido ello, cuando envían la información desde el cerebro, esta queda entrampada. Un fenómeno similar a un corte en la línea telefónica, que provoca que la conducta manifestada sea distinta a la que se espera.

Hay mas niños tratados con ritalín, que enfermos con gripe.
Este trastorno conductual lo presentan entre el 1 y el 3% de los niños. Sin embargo, se señala que se estima que el 10% de la población escolar utiliza medicamentos sicoestimulantes. De esto se desprende que a lo menos el 7% estaría consumiéndolo bajo un mal diagnostico.

En 1996 hubo una epidemia de gripe en Santiago, que es la enfermedad mas prevalente en pediatría. El Hospital Calvo Mackenna realizo una encuesta cuyos resultados arrojaron que habían mas niños tratados con ritalín que enfermos por gripe. Es decir, la entrega de esta sustancia a escolares que teóricamente sufren déficit atencional era mayor que los que estaban resfriados.

Quien debe diagnosticar.
Cualquiera de estos medicamentos sobre estimulantes se vende solo con una receta medica, por lo que la única explicación a esto es que están fallas importantes en el diagnostico. Que un niño tenga un bajo rendimiento escolar puede deberse a múltiples causas; puede ser disléxico, estar en un colegio inapropiado, tener problemas en su casa o sufrir algún tipo de trastorno que no sea dispersión atencional.

El problema radica en que el diagnostico es realizado por Profesionales que no están especializados en el tema y por ello no son capaces de distinguir entre éste y Otros problemas conductuales, qué requieren un tratamiento distinto.

El profesional indica que lo ideal es que, cuando sea detectado, el pediatra analice la situación, por que es quien mejor conoce al niño. Si considera que es necesario, debe derivarlo a un psicólogo o a un siquiatra infantil, aunque el último es el único que puede recetar medicamentos que apoyen la terapia.

Unidad mental del Ministerio de Salud elaboro una norma.
El Ministerio de Salud también ha manifestado su preocupación por el tema. Se establecieron las prioridades en el uso de medicamentos destinados a los niños con este problema. La primera la ocupa el Metilfenidato o Ritalín, después está la Pemolína o Cylert y en tercer lugar la Anfetamina o Metanfetamina, que se vende bajo el nombre de Cidrín. Estas fueron determinadas de acuerdo a la evidencia científica que existe en su uso, valorando sus resultados, cual presenta menos dependencia y reacciones adversas.

Chile es uno de los principales consumidores de Ritalín.
En relación a otros países latinoamericanos, Chile es uno de los principales consumidores de ritalín y otros medicamentos de este tipo. Esto se debe a que en nuestro país exista una mayor cantidad de niños con dispersión atencional, si no que se da por una especie de "censura al movimiento" inserta en nuestra idiosincrasia.

Aquí los niños inquietos se han transformados en todo un problema para los establecimientos educacionales. Éstos, en su creciente competencia por obtener altos rendimientos en sus alumnos, han decidido segregar a quienes afectan el promedio general. Eso llevo a la creación de una serie de establecimientos educacionales llamados de derivación, o para niños con problema de aprendizaje.
www.pediatraldia.cl

Niños Hiperactivos.

Niños hiperactivos
Conoce el perfil de un niño hiperactivo, y cómo se trata este trastorno
La hiperactividad es un trastorno de la conducta de los niños, descrito por primera vez en 1902, por Still. Se trata de niños que desarrollan una intensa actividad motora, que se mueven continuamente, sin que toda esta actividad tenga un propósito. Van de un lado para otro, pudiendo comenzar alguna tarea, pero que abandonan rápidamente para comenzar otra, que a su vez, vuelven a dejar inacabada. Esta hiperactividad aumenta cuando están en presencia de otras personas, especialmente con las que no mantienen relaciones frecuentes. Por el contrario, disminuye la actividad cuando están solos.
Perfil de un niño hiperactivo
Según Still, estos niños son especialmente problemáticos, poseen un espíritu destructivo, son insensibles a los castigos, inquietos y nerviosos. También son niños difíciles de educar, ya que pocas veces pueden mantener durante mucho tiempo la atención puesta en algo, con lo que suelen tener problemas de rendimiento escolar a pesar de tener un cociente intelectual normal. Son muy impulsivos y desobedientes, no suelen hacer lo que sus padres o maestros les indican, o incluso hacen lo contrario de lo que se les dice. Son muy tercos y obstinados, a la vez que tienen un umbral muy bajo de tolerancia a las frustraciones, con lo que insisten mucho hasta lograr lo que desean. Esto unido a sus estados de ánimos bruscos e intensos y a su temperamento impulsivo y fácilmente excitable, hace que creen frecuentes tensiones en casa o en el colegio. En general, son niños incapaces de estarse quietos en los momentos que es necesario que lo estén. Un niño, que se mueva mucho a la hora del recreo y en momentos de juego, es normal. A estos niños, lo que les ocurre es que no se están quietos en clase o en otras tareas concretas.

Los indicadores de hiperactividad según la edad del niño
- De 0 a 2 años. Descargas clónicas durante el sueño, problemas en el ritmo del sueño y durante la comida, períodos cortos de sueño y despertar sobresaltado, resistencia a los cuidados habituales, reactividad elevada a los estímulos auditivos e irritabilidad.
- De 2 a 3 años. Inmadurez en el lenguaje expresivo, actividad motora excesiva, escasa conciencia de peligro y propensión a sufrir numerosos accidentes.
- De 4 a 5 años. Problemas de adaptación social, desobediencia y dificultades en el seguimiento de normas.
- A partir de 6 años. Impulsividad, déficit de atención, fracaso escolar, comportamientos antisociales y problemas de adaptación social.
Causas de la hiperactividad infantil
La hiperactividad infantil es bastante frecuente. Se calcula que afecta aproximadamente a un 3 por ciento de los niños menores de siete años y es más común en niños que en niñas (se da en 4 niños por cada niña). En el año 1914, el doctor Tredgold argumentó que las causas se deben a una disfunción cerebral mínima, una encefalitis letárgica en la cual queda afectada el área del comportamiento, de ahí la consecuente hipercinesia compensatoria; explosividad en la actividad voluntaria, impulsividad orgánica e incapacidad de estarse quietos. Posteriormente, en 1937, C. Bradley descubre los efectos terapéuticos de las anfetaminas en los niños hiperactivos. Basándose en la teoría anterior, les administraba medicaciones estimulantes del cerebro (como la benzedrina), observándose una notable mejoría de los síntomas.
Síntomas en un niño hiperactivo
Los síntomas pueden ser clasificados según el déficit de atención, hiperactividad e impulsividad:
- Dificultad para resistir a la distracción.
- Dificultad para mantener la atención en una tarea larga.
- Dificultad para atender selectivamente.
- Dificultad para explorar estímulos complejos de una manera ordenada.
- Actividad motora excesiva o inapropiada.
- Dificultad para acabar tareas ya empezadas.
- Dificultad para mantenerse sentados y/o quietos en una silla.
- Presencia de conductas disruptivas (con carácter destructivo).
- Incapacidad para inhibir conductas: dicen siempre lo que piensan, no se reprimen.
- Incapacidad para aplazar las cosas gratificantes: no pueden dejar de hacer las cosas que les gusta en primer lugar y aplazan todo lo que pueden los deberes y obligaciones. Siempre acaban haciendo primero aquello que quieren.
- Impulsividad cognitiva: precipitación, incluso a nivel de pensamiento. En los juegos es fácil ganarles por este motivo, pues no piensan las cosas dos veces antes de actuar, no prevén, e incluso contestan a las preguntas antes de que se formulen.
Consecuencias en la familia con un niño hiperactivo
Los padres suelen definir a un hijo hiperactivo como inmaduro, maleducado y gamberro. Sus comportamientos generan conflictos en la familia, desaprobación y rechazo. Son irritantes y frustrantes en cuanto al éxito educativo de los padres, y algunos niños tienden al aislamiento social. Este trastorno ya se detecta antes de los 7 años y unos tienen síntomas más graves que otros. Una cosa que hay que tener en cuenta, es que si los padres riñen exageradamente al niño hiperactivo, pueden estar fomentando un déficit de autoestima por su parte (sobretodo si lo critican por todo lo que hace) y realimentan el trastorno, ya que el pequeño acabará por no esforzarse por portarse bien, pues verá que siempre acaban regañándole haga lo que haga.
Tratamiento de la hiperactividad
El tratamiento depende de cada caso individual.
El tratamiento farmacológico más utilizado son los estimulantes, que sirven para ayudar a que el niño pueda concentrarse mejor, y los sedantes en el caso de que el niño muestre rasgos psicóticos.
El tratamiento psicoterapéutico está destinado a mejorar el ambiente familiar y escolar, favoreciendo una mejor integración del niño a la vez, que se le aplican técnicas de modificación de conducta.
El tratamiento cognitivo se basa en el planteamiento de la realización de tareas, donde el niño aprende a planificar sus actos y mejora su lenguaje interno. A partir de los 7 años, el lenguaje interno asume un papel de autorregulación, que estos niños no tienen tan desarrollado. Para la realización de cualquier tarea se le enseña a valorar primero todas las posibilidades de la misma, a concentrarse y a comprobar los resultados parciales y globales una vez finalizada.